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Chile

Absurdamente delgado e irrazonablemente largo, Chile se extiende desde el vientre de Sudamérica hasta sus pies, alcanzando desde el desierto más seco de la tierra hasta los vastos campos glaciares del sur. Diversos paisajes se despliegan en un tramo de 4300 km: dunas resecas, valles fértiles, volcanes, bosques antiguos, glaciares y fiordos masivos.

Hay maravilla en cada detalle y naturaleza a escala sinfónica. Para el viajero, es alucinante encontrar este gran desierto tan intacto. La búsqueda humana del desarrollo podría poner en peligro estos tesoros antes de lo que pensamos. Sin embargo, por ahora, Chile protege algunas de las partes más prístinas de nuestro planeta, y no hay que perdérselas.

En Chile, las fronteras cercanas fomentan la intimidad en los patios traseros, y el país tiene un promedio de 175 km de ancho. No me extraña que empieces a saludar a las mismas caras. Haz una pausa y empieza a sentirse como en casa. Has aterrizado en el fin del continente, y una cosa que se destaca en esta última frontera es la hospitalidad. Buena onda significa poner en marcha una actitud acogedora. Los patagónicos comparten ronda tras ronda de té mate. El ritual de relacionarse y relajarse es tan integral en el tejido de la vida local, que apenas se nota. Pero sí dicen una cosa: quédate y baja la guardia.