Cuando llega un bebé a la familia, muchos padres deciden olvidarse de las vacaciones, o al menos durante los siguientes 3 o 4 años hasta que el nuevo integrante este un poco más grande. Después de todo, se cree que un vuelo puede generar un verdadero estrés para el niño, hasta llegar a dañar su frágil cuerpo.

Hemos descubierto la manera de evitar esto y hacer el viaje de la forma más segura para los más pequeños.

 

  • Debemos hacer un seguimiento de la respiración del infante
    Problema: baja humedad en el avión, lo que provoca que se seque la mucosa nasal.
    Solución: lleva contigo a bordo una solución de hidratación nasal (suero fisiológico), que puedes encontrar en las farmacias; de vez en cuando aplica unas gotas en la nariz del niño.

 

  • Debes asegurarte de que sus oídos se encuentren bien
    Problema: la caída de presión provoca espasmos en el tubo auditivo y puede generar un dolor severo en el oído.
    Solución: antes de subir al avión, los padres pueden utilizar unas gotas vasoconstrictoras para la nariz de los niños. Asimismo, durante el vuelo, será necesario darle al niño de beber con más frecuencia y, más concretamente, debe comer. El agua normal o mineral te ayudarán, y si viajas con un bebé puedes recurrir a la lactancia materna, al biberón o a un chupete.

 

  • Deja que tu hijo tenga un vuelo tranquilo
    Problema: el fuerte zumbido de las turbinas y el ruido del motor.
    Solución: para minimizar la penetración de estos sonidos, puedes utilizar tapones para los oídos del tamaño
    adecuado para sus oídos.

 

 

  • Toma precauciones para evitar los mareos
    Problema: la enfermedad de movimiento que se produce en niños mayores de un año.
    Solución: 30 minutos antes de despegar, el pequeño necesitará tomar un remedio especial en contra del mareo por movimiento, así como, ya a bordo del avión, puede chupar una rodaja de limón y beber agua en pequeños sorbos.

 

  • Decide con anterioridad que comerá el niño a bordo del avión
    Problema: la falta de comidas especiales para niños.
    Solución: primero debes encontrar en los sitios web de las aerolíneas la lista de vuelos donde haya la opción de menú infantil y reservarlo antes de viajar. Si estos servicios no están disponibles o no responden a tus necesidades, puedes llevar tus recipientes con alimentos saludables, frutos secos o solamente fruta.

 

  • Procura que tu hijo no este resfriado
    Problema: los virus y bacterias en el aire.
    Solución: para evitar que el pequeño se enferme durante el vuelo, puedes darle algún medicamento antiviral. Consulta a tu médico o farmacéutico.

 

Si sigues estas sencillas recomendaciones, el vuelo no supondrá para ti y tu familia una dolorosa prueba, sino más bien una aventura agradable. Si tu hijo tiene más de 2 semanas, puedes llevarlo contigo y volar cuanto quieras: hasta 24 vuelos al año no le afectaran de manera alguna.

Genial

Ilustración: Natalya Navossyolova